El trabajo, en el orden en que se hace
Primero se lee el registro público del ministerio y se copian los asientos vigentes con su número, su alcance, su resolución y su fecha. Después se visita la superficie propia de cada operador y se busca lo que publica sobre sí mismo: condiciones de bono, página de recargas, artículo de retiros, centro de ayuda y ficha de su aplicación en la tienda peruana. Cada cifra que entra en la base queda con la dirección exacta de donde se leyó. Nada entra por referencia de un tercero ni por lo que otro sitio afirma haber visto.
Después viene la parte que casi nadie publica: la lista de lo que se descartó. Cuando una cifra aparece en una fuente que no es el operador, cuando dos páginas del mismo dominio se contradicen o cuando un número solo es cierto en una lectura estrecha, esa cifra se apunta en una lista de rechazo con el motivo. Esa lista existe para que la próxima persona que investigue no vuelva a caer en el mismo dato plausible. Y para que ninguna página del sitio la imprima después, ni siquiera para desmentirla.
Lo que esta redacción no ha hecho
No hemos cronometrado ningún retiro en el Perú. Ni uno, en ninguna de las casas del registro, y por eso el criterio que más pesa en el modelo se puntúa hoy con lo que el operador promete de sí mismo. No hemos abierto cuentas para probar la atención al cliente ni hemos medido el tiempo de respuesta de ningún chat. Y no hemos contado a mano ningún catálogo de tragamonedas salvo donde el propio operador expone un filtro que se puede verificar con un control negativo.
Tampoco tenemos autor con nombre ni revisor separado, y la firma del sitio lo dice así en lugar de inventar dos personas. Una firma con un nombre falso es el único elemento de una página cuyo trabajo entero consiste en decir quién responde, de modo que falsearlo estropea justo lo que debía sostener. Cuando haya una persona firmando, aparecerá su nombre. Hasta entonces responde la redacción como conjunto y la fuente va impresa al lado de cada cifra.
Cómo se corrige un error aquí
La corrección empieza siempre por volver a la fuente primaria y no por discutir la interpretación. Si el registro del ministerio dice una cosa y este índice dice otra, gana el registro y la fila cambia el mismo día. Si la fuente es una página del operador y esa página cambió, se anota la nueva lectura con su fecha y se conserva la anterior en la nota interna de la ficha. Un archivo que sobrescribe sin dejar rastro no permite entender por qué decía otra cosa la semana pasada.
Este sitio todavía no publica una dirección de contacto, y decirlo aquí es más honesto que ofrecer un buzón que nadie atiende. Mientras no la haya, la única garantía que esta redacción puede dar es la que ya está impresa en cada página: el número que sostiene cada afirmación y el sitio donde usted puede comprobarlo por su cuenta. Si al comprobarlo no le cuadra, no abra la cuenta. Esa comprobación vale más que cualquier confianza que este índice pudiera pedirle.